miércoles, 5 de noviembre de 2008

escuchen esto amigos

hola a todos, ok si lo se hace un tiempo que no subia nada, pero desde ahora y cada semana podran escuchar aki un monologo diferente que quiero compartir con ustedes, solo dale clik en play y espera a que cargue, ojala les guste
saludos
Don Burro



martes, 16 de septiembre de 2008

escuchen esto!!

Hi everyone, I thought you might enjoy this podcast: radiopunto90s Podcast


martes, 9 de septiembre de 2008

lunes, 1 de septiembre de 2008

EL SANTIAGO QUE CONOCÍ


En algún momento y sin darme cuenta, me dejé atrapar por una antigua y sombría ciudad, con tantas historias como habitantes tiene el lugar. Inmensa, que sólo conocí la mitad, con extremos tan extraños como el bien y el mal, del lujo y sus alturas con ese déspota mirar, hasta los antiguos, húmedos y lúgubres pasillos del centro natal.


Con personas que se esconden en la oscuridad, para dormir o solo para esperar la luz de un nuevo día llegar. Algunos calmos, en familia, abrigados, sin ningún pesar. Pero es casi imposible pensar, cuando la lluvia lava la ciudad, en toda esa gente que sin rumbo está, esas personitas que no tienen hogar, los que pululan sin parar y que en blanco y negro parecieran estar, esos que al pasar no te volteas a mirar.
Resulta difícil encontrar en un día de lluvia al mendigo o al niño que no tiene pan, ¿dónde están?, si techo no tienen o con que abrigar tan sólo esperanzas de un mejor pasar, ojalá ese gran sol alumbrara más y su alma pudieran secar. Esta ciudad tiene que cambiar.
Unos y otros corriendo sin parar en una extraña rutina que se repite sin que se pueda explicar, sin tiempo para la familia ni para conversar ¿Qué le pasó a nuestros niños que ya no salen a jugar?


Somos como hormigas nada más, y yo y tú, una más entre todas las demás, atrapados en un circuito del que ni siquiera nos dejan escapar. Lo peor es qué es nuestra culpa, aceptamos vivir una vida casi sin vida, una ciudad que se esfuerza en rechazarnos y molestarnos, si casi no nos deja respirar, movilizarnos es una prueba diaria a superar, cuidarnos, trabajar, empujar y luchar para mantener una vida que ni siquiera se puede disfrutar.
¿Qué nos pasó? ¿Es el precio de la modernidad? Pelear y pelear solo para poder comprar… ¿comprar qué? ¿Un poco de felicidad?


No creo que sea el único que se pregunte lo mismo, espero creer que cada día más piensan igual, otros esperan que suceda algo o que un milagro cambie la realidad, pero la verdad es que nuestra capital mutilada y enferma nos pide a gritos que la dejemos descansar, su mal nos esta contagiando, sus habitantes cada vez se ven más contaminados, apagados, grises, tristes, con mal genio, aproblemados, enfermos.


No se trata de tener más dinero para comprar más medicamentos, en la infinidad de farmacias que nos llaman a diario, no se trata de creerle al político de moda, no se trata de ir al Mall a conseguir felicidad en cuotas, ni de gritar o tocar la bocina para llegar más rápido a nuestra casa, si una vez allí no sabemos que hacer y nos refugiamos en la caja tonta a ver como otros nos dicen como tenemos que vivir o que tener.


Se trata de mirar más, de mirarnos más, de empezar de nuevo a hablar y de escuchar a los demás, de pensar por nosotros mismos y dejar que otros piensen por mí, se trata de darnos cuenta que es lo que tenemos y no de lo que no tenemos, de darle el verdadero valor a las cosas, de diferenciar las buenas de las malas, de ser nosotros mismos y no ser lo que otros quieren que seamos, se trata de empezar a vivir nuestras propias vidas. Vivir.


Yo estuve en Santiago por cuatro años y llegué a considerarla mi ciudad, conocí muchas personas y lugares, personas distintas en lugares comunes; viví sólo, en pareja y con amigos, viví en departamentos, en casas y hasta en un subterráneo, trabaje en muchas cosas, gané poca y mucha plata, estuve en grandes restaurantes y también comí sopaipillas en la calle.


Estuve con grandes personas sin que ellas tuvieran grandes riquezas y también compartí con personas muy pobres de mucho dinero, caminé por su Alameda de punta a cabo recorrí Apoquindo, trabajé en Las Condes, viví en Providencia y más tarde en La Florida, me enamoré y también sufrí por amor.


Usé y abusé de su ciudad y ella me usó y abusó también de mí. Santiago es una cuidad de extremos, una ciudad extraña complicada, concentrada, incomprendida, atrapada, superficial, indiferente y hermosamente fea a momentos.


Del rápido vivir de sus habitantes me extrañó su mirar, su vista rara vez es a la altura del horizonte, siempre como buscando algo perdido o evitando hacer contacto visual con otros. Desconfiados, asustados y también prepotentes, diferentes, aunque ser viñamarino, desde hace poco, ya no es tan distinto.


Creo que su gente se olvidó de cómo vivir, perdió en algún minuto durante su transformación la vida normal, la de barrio, donde todos se podían conocer y se podía confiar en el vecino, seguramente los años de gobierno militar y todo lo que eso involucró ayudó a deformar la ciudad, su conducta y a sus personas.


Del Santiago que conocí aprendí mucho, crecí, también me defraudé y morí, tuve que volver a mi ciudad para recuperar mi vida y me costó varios meses tornarme provinciano nuevamente, Santiago me había afectado e infectado, mi velocidad había cambiado, mi humor, principal característica personal, era diferente, volví impaciente, independiente, gruñón y ambicioso.


Hoy luego de varios años de mi estadía en Santiago y de haberme refugiado en una ciudad pequeña como Villa Alemana he vuelto a ser yo mismo, con otras prioridades, tranquilo y atesorando todos los momentos alegres y satisfactorios que entrega la vida, los que a la suma son los que realmente muestran una vida feliz.


Pero me reconozco portador del virus capitalino ya que cada vez que viajo a su ciudad, por motivos laborales o afectivos y recorrer sus calles o reconocer a su gente cuando vienen a desintoxicarse a mi ciudad, vuelvo a retomar el ritmo y el estrés que significa vivir allí.


Quizás esta no sea la historia que esperaban leer acerca de la ciudad capital pero esto es para mí, Santiago en mil palabras.


Rolucass

jueves, 27 de marzo de 2008

el mundo al instante

Don 's podcast

Give it a listen!

El Baño de mi casa




Enjoy! -- Don Burro





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A los Señores Conductores Profesionales



Ahora que ya saben quién soy, les puedo contar algunas otras cosas, bueno ya les dije que estoy estudiando, por ende necesite y necesito “pase escolar”. la última vez que ocupe uno estaba en el liceo cuarto D, del Guillermo Rivera en Viña del Mar, ahí estudie los 4 años de enseñanza media también me pasaron muchas cosas mientras crecí ahí, pero como ya se imaginan esa es otra historia y ya hablaré de eso en otra ocasión.
Como les conté en la entrada anterior la escuela de hotelería, no estaba reconocida, así que cero posibilidades de obtener rebaja en el pasaje.
El pase escolar o carné escolar como se les conocía antes era un cartón de mala calidad que si no lo plastificabas se empezaba a desarmar con el uso si lo cuidabas te duraba el año, eso si no se te mojaba en invierno; Porque se desteñía y quedaba como trapo e inservible; el carné era llenado a mano por el profesor jefe y él o ella se encargaba de pegar la foto o incluso corchetearla cuando no había pegamento disponible (una ordinariez), la foto tamaño “carné” era un excelente negocio a comienzos de cada año, los colegios y liceos se llenaban de seudo fotógrafos, cualquiera servía pa la pegá! bueno la cuestión es que debías sostener una tablilla negra donde en forma individual ponían las letras de tu nombre completo y curso (algo curioso de eso era que cada persona que se tomaba la foto se quedaba con una o más letritas plásticas lo que significaba que el fotógrafo al final tenía que o comprar más letras o modificar las que tenia, no se la “V” invertida más un trocito de palo de fósforo servía como “A” y cosas así, bueno eso si el fotógrafo contaba con esa tecnología de punta, de lo contrario recuerdo que le tablilla era escrita a mano. La foto te la entregaban días después y el carné mucho después ya que debían ser firmadas por el director del establecimiento a mano uno por uno. Recuerdo que el único requisito para optar al beneficio era vivir a más de 10 cuadras de donde estudiabas y listo además era gratuito.
Ahora todo es más fácil, ¿creo? O lo era hasta el año pasado, ahora me entere que para este año los tramites se han multiplicado, debes entrar a una página Web, leer mil hojas, hacer una declaración jurada y firmada ante notario más documentos que confirmen tu juramento (al parecer la palabra ya no sirve) en donde diga que sumando las rentas de tu grupo familiar directo no sume la cantidad de $450.000,- mensuales, si es superior no se tiene opción al pase escolar. Lo otro es que este año el pase solo sirve de lunes a viernes en horario escolar y sábado medio día, o sea los que usaban el pase para pagar el pasaje a la playa en verano, al Púb., al carrete o al trabajo ¡cooperamos!
En fin, pa variar me fui pa` otro lado. Yo quería contarles sobre cómo me reciben los señores “profesionales” de la conducción del transporte público de nuestra amistosa ciudad.
(Léase como dialogo cuando corresponda)
Yo: Buenos días (paso mis monedas y muestro orgulloso mi moderno pase escolar, todos conocen como son ahora)
Conductor profesional: (recibe las monedas, las cuenta, mira el pase, su cara cambia, luego me mira a mí de arriba abajo, con expresión de me estay webiando!! – me quita el pase en mala- lo examina por lado y lado lo huele lo mira detenidamente con ojo experto – al parecer hay muchas falsificaciones dando vueltas-)
Yo:¿pasa algo? (mientras se acumulan varias personas esperando por subir y pagar su pasaje)
Conductor – a esta altura ya no tan profesional- ¿No estarí muy viejo pa estar estudiando vo?
CHAN!!!!!!!
Instantáneamente vuelven a mi memoria todos los malos ratos que en algún momento nos han hecho pasar estos señores que de profesionales no tienen nada, Tema que según yo ya tenía superado, recordé las veces que llegué atrasado a clases por qué no me paraban, los días de lluvia en que termine más mojado que tula de delfín, o cuando te salpicaban entero al pasar esta especial raza a toda velocidad sobre una poza de agua barrosa y tu quedabas como paralizado con el sorpresivo chapuzón o cuando al bajarte de dejaban dos cuadras lejos de tu parada, eso claro después de mirarte con desprecio por el espejo retrovisor.
Chóferes, una estirpe de seres sin memoria, (parecen políticos) que olvidaron cuando fueron estudiantes y les paso lo mismo o que en muchas ocasiones no tuvieron oportunidad de hacer estudios, pero que si han realizado carrera en su vida, investigando, muchos tiene una historia en común (no quiero generalizar pero si ocurre) vienen de familias de escasos y pocos recursos, siendo niños van a los terminales o garitas de micros a trabajar limpiando las maquinas, barriendo o lavando los vidrios también para hacer los mandados de los conductores, cuando ya han crecido lo suficiente evolucionan a parrilleros que son una especie de promotor del recorrido que sigue la “maquina” oficio que les reporta dinero rápido y que resulta atractivo para ellos pero demanda mucho tiempo y en ocasiones el colegio es un estorbo y lo dejan el siguiente paso es aprender a conducir la micro parten moviéndolas un poco en las garitas y luego con más confianza, son los mismos chóferes que durante la noche y con pasajeros en su interior le confían la micro a estos aprendices de la conducción, lo último lo he visto muchas veces. Los que no tienen dedos para el piano derivan en sapos de micro o relojes humanos.
Claro para obtener la licencia profesional siempre hay un amigo de alguien y conocido de otro que tiene los contactos y que por una suma no despreciable consigue los documentos necesarios y magia la licencia de conductor ya está en sus manos.
Así que poco o nada de amor tienen por los escolares o estudiantes y menos por un adulto estudiante.
En el momento en que me pregunto si no era muy viejo para estudiar, claro está, no hice todo este análisis así que mi respuesta fue veloz e impulsiva.
Repito dialogo resumido
Él: ¿no seri muy viejo pa estar estudiando vo?
Yo: ¿y vo no seris muy awueonao pa estar manejando micro?
Acto seguido tira las monedas de malas ganas y me entierra el boleto en la palma de la mano. Esta situación la vivo desde marzo hasta julio más o menos después de eso ya te ubican y se dan por vencidos, claro no después de dar una buena lucha incluyendo aceleradas y frenadas repentinas al subir o bajar de la micro o hacer como que paran y aceleran después.
Así que amigos el tema del pase escolar es solo uno más de las cosas que se deben superar durante el periodo de estudiantes, solo que es raro el vivirlo más de una vez y siendo ya adulto.
Apropósito este miércoles 26 de mazo hay paro estudiantil para reclamar sobre el pase escolar 2008
Nos vemos pronto.

viernes, 21 de marzo de 2008

ALGO DE MI


¿Qué, quién soy yo?

Luego de 17 años y después de mucho pensarlo me decidí y pude hacerlo… volví a estudiar y entre a periodismo, carrera que siempre me llamo la atención, no se de copuchento seguro…y en una universidad privada, por miedo a la PSU ya había tenido mala experiencia con la PAA, así que mejor me fui a la segura!
Para mi mala suerte mi carrera no la dictaban en vespertino, dude un poco pero al final lo hice, era ahora o nunca.
Primer día de clases, me compre un cuaderno para cada ramo, ropita nueva, zapatitos lustrados, quería dar la mejor impresión, estaba nervioso y sobre todo ansioso.

- antes a los 18 había estudiado Administración Hotelera, en una escuela chanta, donde hice lo que quise, y cuando estaba sobrio en clases algo aprendí. El cartón que obtuve todavía esta guardado en una caja con otros cachureos, nunca lo enmarque, no se la escuela nunca fue reconocida por el ministerio de educación y al terminar mi promoción, que fue la primera y la ultima, la escuela desapareció, así que esos 4 años siento que fui a puro webiar-
En la U. primer choque mis compañeros eran compañeritos, todos con excepción de profesores y trabajadores tenían entre 18 y 20 años, lindos, simpáticos, inocentes… aun.

Antes de partir a clases mi mujer me felicitaba y tranquilizaba, me ordenaba para mi primer día de clases, me recordó a mi madre en mi primer día en el colegio, pero distinta no se,… mas rica.

Por una u otra cosa llegue tarde, no encontré la sala no entendía los códigos de los horarios, ni de las salas. En fin abro la puerta miro a su interior y siento todas las miradas sobre mi de arriba abajo, fue como un Scanner ocular múltiple y simultaneo.
La profesora, una señora simpática bien vestida y no mucho mayor que yo me regalo una mirada más que de bienvenida de sorpresa y pregunta. “disculpe profesor, me equivoque yo o usted de sala” en ese momento sentí que el equivocado era yo, pero de década.
“No, profesora usted. esta bien, no soy profesor soy alumno,” y trate de deslizarme entre las miradas de mis compañeritos a alguna silla para zurdos, que como reclamo siempre son las menos y están al final en un rincón llena de telarañas.

Una vez sentado aun sentía las miradas de mis compañeros solo que ahora estaban acompañadas de murmullos…
- han sentido algo más desagradable que el murmullo y peor es cuando el motivo del murmullo es uno, tu cabeza se llena de preguntas... ¿qué dicen? ¿es en buena? ¿O en mala? ¿Tendré el cierre abajo? ¿Qué soñaran los perros? ¿Apague el calefón antes de salir de la casa? ¿Nelson Acosta nos esta agarrando pal webeo?
En fin la profesora llama al orden, pienso ¡que wena me salvo la vieja! Vieja, bueno es la profesora, la profe y sea joven o mayor se gano el titulo de vieja, aunque sea mayor que yo por unos minutos, ella esta allá adelante y yo aquí sentado, ella la vieja y yo el alumno.
Entonces cuando creo que me esta salvando de ahogarme en los murmullos, me mira a los ojos y dice “bien justo nos estábamos conociendo, cuéntenos su historia ¿quién es usted?”(Vieja de mierda…)

Nunca me he considerado tímido al contrario soy extrovertido, pero esta instancia me hacia sentir incomodo era como chancho en corral ajeno, como testigo falso o maricon celoso… luego pensé ¿que le cuento? me pide mi historia, mi historia no se la suya pero la mía, la mía es larga… (La historia) y con tantos capítulos diferentes.

En 36 años de historias, creo que he vivido varias vidas, es solo cuestión de que me miren... lleno de canas, arrugas, panzón, si hasta pareciera que tengo 37 o 36 y medio.

Siempre ha sido igual, de niño siempre me he visto mayor de lo que soy, no se por el tamaño seguro xxl
- “Olivares, siéntese atrás que tapa el pizarrón.”
- “Olivares al final de la fila que le tapa el sol a sus compañeros”
- “Olivares, pídale a su apoderado que le traiga una silla más grande y metálica(rompí varias de las de madera)”
Más tarde en el liceo fui bastante “ganso” _ganso expresión ochentena para decir lento, gil, waffle, aweona..._ no se, como que el cuerpo me quedaba grande, unas patas inmensas, no se si lo saben pero lo primero que te crece son los pies... no, lo otro crece al último, bueno eso me dijeron y por eso aun tengo esperanzas (me tiene que crecer) en que estaba ah en los pies crecen antes para poder equilibrar el resto y repartir mejor el peso. Yo recuerdo haber tenido dos o tres estirones notorias; cosa que a mi madre no le causaba mucha gracia, eso le significaba tener que comprar dos o tres uniformes escolares en el año sin nombrar los zapatos, calzo 45 desde los 14 años, así que imagínense como despertaba perspicacias en mis compañeras que ya pensaban en esas cosas... yo no, en realidad descubrí a las mujeres más tarde como a los 15... Pero esa es otra historia.

¿Qué le digo? ¿Le doy mis datos? ¿Le cuento en que trabajo?... ¿trabajo? he trabajado en tantas cosas, he hecho de todo, ¡claro que como todos lo que más he echo es caca! Uff tengo Tantas cosas que contar en ese rubro (el de la caca) pero eso también es otra historia.

Como a los 13 años , a fin de año, junto a un amigo cobrábamos unos pesos por pintar los vidrios de las casas vecinas con motivos navideños poníamos unas plantillas de cartón diseñadas por nosotros mismos y le aplicábamos cal diluida en agua, con una bomba de tañax, de esas que se usaban antes para eliminar las moscas. En semana Santa, hacíamos el judas y lo paseábamos por las cuadras gritando “una moneita pal judá” con un muñeco de tamaño real echo con ropa vieja y una cabeza de pelota de fútbol rota, montado en una carretilla. La plata que juntábamos se repartía en tres, una pal judas otra para mi amigo y el resto pa su servidor.
Un verano me las di de cajero ayudando al carnicero de mi barrio, (no me fue muy bien soy pésimo en los números) al que conocí cuando le vendía diarios viejos para que envolviera la carne. ¿Se acuerdan? Si, te ponían los bistocos en una bolsita y luego en papel de diario. Él (el carnicero) me trato de enseñar su oficio, pero como soy zurdo y el cuchillo y casi todo se usa con la diestra (otro reclamo del que también hablare en otra oportunidad) destroce varios kilos de carne, así que mejor me asigno como su ayudante para hacer los pagos y un tramite para él muy importante, hacer sus apuestas a los caballos de carrera, juego que hasta el día de hoy no entiendo. En ese negocio conocí a la que fue mi polola por varios años, pero esa también es otra historia.

Trabaje de empaquetador de supermercado, encuestador, verificador de domicilios, vendedor de tienda, de AFP, de seguros, de cable, teléfonos, fuí jefe de local, administrador de restaurantes barman, recepcionista en la noche en un hotel de la playa, cajero, garzón, guarda espaldas, chofer, guardia de eventos, locutor, animador, artesano no necesariamente en ese orden y para cada trabajo tengo una historia que contar, en fin.

¿Qué le respondo a esta señora que me pregunta por mi vida?

Tomo aire, me pongo de pie y respondo...Hola soy Rodrigo Olivares 36 años, chileno, divorciado, un hijo de doce años, hace cuatro vivo con mi pareja y soy feliz. Creo ser buena persona, simpático, conversador y me dicen “El Burro...”


Pero esa, esa es otra historia que les contaré más adelante.

Nos vemos pronto.